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Estos son algunos comentarios y sugerencias de diversas personas que desean un mejor futuro para los ciegos del Perú.


Seudónimo: Fernando

“Como es obvio, los ciegos somos un sector dentro de la misma sociedad, y tratamos de integrarnos a los videntes, pero también creo que los videntes deben tratar de integrarse a nosotros, y para que haya una buena integración, me gustaría darles a los videntes las siguientes sugerencias:

a) Que se interesen por conocer las técnicas y materiales que los ciegos empleamos para desenvolvernos en nuestra vida cotidiana, no sólo por curiosidad, sino con el fin de comprendernos mejor;

b) Que permanezcan con los ojos cerrados o en un salón oscuro por algunos minutos, y que durante ese tiempo simulen que ese estado de “no ver” es muy normal y cotidiano;

c) Que tengan en cuenta que la mayoría de los ciegos estamos acostumbrados a la ceguera, y que los que han perdido la vista suelen acostumbrarse a su nueva situación, por tanto, el hecho de no ver la luz no es para nosotros algo terrible ni pavoroso;

d) Que traten a los ciegos con el respeto y la dignidad que merece todo ser humano;

e) Que les den a los invidentes la oportunidad de demostrar sus capacidades y su productividad en la sociedad;

f) Que tengan presente que los ciegos experimentamos los mismos sentimientos que cualquier ser humano y que cada ciego tiene su propia personalidad;

g) Si es posible, que les brinden a los ciegos amistad, amor y comprensión;

Por último, quisiera decir que la integración de los videntes hacia los ciegos no es una fantasía ni una idealización, pues en muchos países (incluido el Perú)
se hace que los alumnos de los colegios comunes o universidades hagan sus actividades cotidianas con los ojos vendados a fin de conocer directamente la realidad de los ciegos y valorar el esfuerzo que los invidentes hacen para integrarse y tener una vida productiva.

Asimismo, en algunos países se hacen obras teatrales a oscuras donde actúan ciegos y videntes y acuden espectadores con o sin visión.

Por tanto, creo que la integración de los videntes hacia los ciegos es posible y necesaria”.



Seudónimo: Juan:


“A mí me gustaría que todas las asociaciones y organizaciones para ciegos que hay en el Perú se unan para formar una sola “gran organización, la cual tendría la fuerza suficiente para hacer grandes logros a favor de los ciegos”.



Seudónimo: Luis:


“En el Perú hay muchas instituciones que trabajan por los ciegos de manera eficiente. Sin embargo, la crisis en la que se encuentra el Perú también está afectando a los ciegos y esto se agrava debido a la falta de información de la población acerca de cómo tratar a los discapacitados. Así, hay muchos ciegos que están sin trabajo y se ven obligados a mendigar por las calles; muchas personas suelen olvidarse de que hay ciegos y actúan como si no existieran; y la mayoría de los ciegos profesionales no ejercen sus carreras debido a la falta de apoyo económico y secretarial; asimismo, la situación laboral de los ciegos es más grave debido a que la ceguera impide desempeñar muchos oficios, por ejemplo, un ciego no podrá ser taxista ni piloto de aviación.

Para compensar y solucionar todos estos inconvenientes, creo que el gobierno y las empresas deberían ayudar a los ciegos a conseguir más puestos de trabajo, y deberían remunerar y proporcionar secretarios que se encarguen de ayudar a los ciegos que han estudiado alguna carrera universitaria, a fin de que puedan desempeñarse laboralmente ejerciendo la carrera que han estudiado, pues si a los ciegos se les da el apoyo necesario y se les permite demostrar sus talentos, ellos podrían hacer grandes cosas.

Asimismo, pienso que los colegios, universidades y entidades públicas y privadas, así como también los medios de comunicación, deben hacer más campañas a fin de educar y preparar a las personas para que apoyen y respeten a los discapacitados”.



Pseudónimo: Fernando

"En los ambientes de la sociedad donde no se tiene un conocimiento adecuado sobre la realidad de los ciegos, muchas veces han surgido o surgen mitos o suposiciones falsas acerca de los limitados visuales. Por una parte, pueden aparecer falsas ideas que incitan a subestimar a los ciegos. Así, hay creencias que sostienen que los ciegos poseen una personalidad similar; o que no son capaces de enamorarse, o que, por el hecho de no ver, son muy ingenuos; etc. Sin embargo, la experiencia nos ha demostrado que los ciegos pueden ser muy diferentes entre sí. Algunos son extrovertidos, mientras otros no lo son; hay ciegos casados, otros son solteros; y además, es falsa la creencia de que los ciegos, por el simple hecho de no ver, son tontos o demasiado ingenuos.

Por otra parte, es evidente que los ciegos pueden sacar gran provecho de sus 4 sentidos y de esta manera son capaces de compensar de alguna manera la falta de la vista; pero si nos basamos en ideas subjetivas, sin investigar los fenómenos reales, podríamos caer en el error de tener una concepción exagerada sobre el nivel de las facultades sensoriales y mentales de los ciegos: por ejemplo, hay mitos que sostienen que los ciegos pueden valerse del tacto para percibir el color de las cosas; o que tienen poderes telepáticos; o que poseen facultades adivinatorias; etc. Sin embargo, sería muy raro que haya algún ciego que esté dotado de facultades tan extraordinarias, y si tal vez hay alguno, sería calificado como "excepcional" aun por los propios ciegos.

Por tanto, no es conveniente subestimar ni sobre valorar las capacidades de los ciegos, pues todo ser humano es capaz de adaptarse de algún modo a la ceguera, sordera u otro tipo de discapacidad sensorial".




Seudónimo: Juan

A pesar de las leyes y normas que en el Perú se han promulgado en favor de las personas con discapacidad y del incuestionable apoyo de las instituciones de ciegos, yo diría que en nuestro país todavía queda mucho por hacer en relación a la mejora de la situación de los limitados visuales. Por ejemplo, en Lima todavía hay mucha gente que sigue discriminando o marginando a los ciegos (claro que tampoco podemos generalizar, pues también hay personas muy buenas y respetuosas).

Por otra parte, habría que reflexionar y preguntarnos qué tan provechoso es el hecho de que en Lima haya tantas asociaciones de ciegos, y por qué, a pesar de los intentos que se hacen, es difícil que se trabaje de manera unida y coordinada, pues a veces, por muchas razones, surgen serias discrepancias entre los mismos ciegos; y esto dificulta el desarrollo de los limitados visuales; en efecto, es un hecho que si los ciegos no nos unimos, más complicado será que hagamos grandes cosas como colectivo. Sea como fuere, no debe creerse que este problema de desunión es sólo de los invidentes, pues es bien sabido que también hay conflictos o rivalidades entre los políticos, congresistas, etc.

Asimismo, podemos darnos cuenta de lo mucho que en el Perú nos falta cuando pensamos en algún país de primer mundo como Estados Unidos. Por ejemplo, en ciudades como Boston, el ciego puede subir cómodamente con su perro guía a un ómnibus público o al tren eléctrico, y la gente suele tratar con educación y respeto a las personas con discapacidad.

Ahora bien, regresando al Perú, se observa que cuando las autoridades desean apoyar a los ciegos, a veces lo hacen sin solicitar el asesoramiento de invidentes capacitados. Así, cuando nos apoyan, en ocasiones lo hacen mal, como sucedió hace algunos años, cuando se crearon los nuevos soles y en las monedas también se acuñaron los números en sistema Braille para que los ciegos pudiesen saber cuánto valía cada moneda; sin embargo, los números en Braille que se acuñaron, , aunque se podían apreciar con la vista, resultaron totalmente ilegibles para el tacto por carecer del relieve suficiente y por ser demasiado pequeños para ser leídos con los dedos.

Por otra parte, es posible que en el Perú haya invidentes que no surgen porque no hacen lo suficiente; pero también, muchas veces, aunque el ciego se esfuerce, los resultados no son satisfactorios por la falta del apoyo de la sociedad o de las autoridades.

Por último, para terminar estas líneas de una manera positiva, téngase presente que, por medio de las reflexiones que aquí se han expuesto, lo que se pretende es:


a) motivar a las autoridades a que brinden a los ciegos peruanos el apoyo necesario, haciendo cumplir las leyes y normas que nos favorecen.

b) reiterar a las personas que ven (y sobre todo a las autoridades) que, si desean crear algún proyecto que favorezca a los ciegos, deberían primero solicitar el adecuado asesoramiento de invidentes capacitados a fin de analizar la eficacia y factibilidad del proyecto que se quiera llevar a cabo;

c) concientizar a la población para que valore a los invidentes, ya que ellos también son útiles en la sociedad y pueden hacer grandes cosas; y

d) motivar a los ciegos a que trabajemos más unidos, pues mientras haya más unión, haremos cosas más grandes.

Seudónimo: Alfonso

A veces, cuando oigo a alguien que se expresa con total indiferencia o de manera despectiva sobre las personas con discapacidad, me acuerdo de lo que alguien una vez me dijo mientras conversábamos, y lo que dijo fue: “desgraciadamente, muchas veces a uno tiene que pasarle en carne viva una discapacidad para que recién entienda al discapacitado”. Los lectores me dirán, quizá con acierto: “no generalicemos, esto no necesariamente sucede en todos los casos”, y yo también lo creo así. Pero a través de mi vida he escuchado muchas frases horripilantes de gente supuestamente culta, y eso me causa indignación. Así, más de una vez, a mí, que soy ciego, me han dicho cosas como: “si no te hubiera conocido, poco me importaría ayudar a los invidentes”.

En otra ocasión, una persona me dijo que el Estado debe ayudar a la mayoría, que son los que ven, y no tanto a los ciegos, que son una simple minoría, dándome a entender, de hecho, que poco o nada le importaban los invidentes, y que hasta los consideraba un estorbo para el Estado.

Lo paradójico y hasta lo gracioso del asunto, es, como me dijo una amiga ciega, que esas personas, que se muestran tan indiferentes y arrogantes, cuando por cosas de la vida desarrollan alguna discapacidad, son las que más reclaman por sus derechos y las que con más apasionamiento recurren a la legislación sobre discapacidad que antes despreciaban.

Por otra parte, y contrariamente a lo antes expuesto, diré que cuando me he encontrado con personas que tienen algún pariente con discapacidad, muchas veces esas personas me han parecido más solidarias, asequibles y compasivas.

Esto me puede llevar a una conclusión prematura y tal vez no muy acertada, pero también tentadora, que afirmaría que, sólo las personas que han tenido amigos o parientes con alguna discapacidad pueden comprender mejor al discapacitado. Pero ¿cuán cierto sería esto? ¿sólo quien ha sufrido puede entender al que sufre o el que ha tenido alegrías puede entender al que está alegre?

Por lo visto, esto no necesariamente es así, pues hay personas que han sufrido, y en lugar de ser solidarias con el prójimo, el sufrimiento las ha vuelto amargadas y llenas de odio.

Teniendo en cuenta todo lo expuesto, y hablando sobre eso con algunas personas, me hicieron reflexionar sobre algo muy bueno que tiene el ser humano y es lo que se llama “empatía”. Según el Diccionario de la Real Academia (21ª edición), la empatía es la “participación afectiva, y por lo común emotiva, de un sujeto en una realidad ajena”; asimismo, la capacidad para desarrollar y aplicar la empatía se suele denominar “capacidad empática”. Entonces, si usas tu capacidad empática, podrías ponerte en el lugar del otro y comprender realmente sus emociones o sentimientos; podrías comprender a tu prójimo aunque tú no tengas su problema o su alegría; podrías entender al ciego aunque tú no seas ciego, o al sordo aunque tú no seas sordo, etc.

Si todos usáramos nuestra capacidad empática, nos pondríamos en el lugar de los demás y trataríamos a cada prójimo como nos gustaría que nos trataran a nosotros, y no miraríamos arrogantemente a las personas con discapacidad desde arriba, como si nos creyéramos superiores, sino que nos pondríamos al nivel de dichas personas, y las miraríamos de igual a igual.

Así pues, mi conclusión final sería más bien una sugerencia y es la siguiente:
No esperes conocer a algún discapacitado o tener alguna discapacidad para entender a los discapacitados; al contrario, usa para bien tu capacidad empática, y entonces el mundo marchará un poco mejor.
Por último, si se me preguntara cómo hacer para desarrollar la capacidad empática, yo respondería, a modo personal, que una de las formas es recurrir a algún tipo de espiritualidad, como puede ser, por ejemplo, el cristianismo, que subraya siempre el amor al prójimo.
Sea como fuere, a los que intencionadamente o sin intensión, se muestran arrogantes o egoístas, yo les diría ese viejo proverbio, que con algunas modificaciones es el siguiente: “si quieres comprender a alguien, camina un kilómetro con sus zapatos”. Y a los padres que tienen hijos bebés, les diría que eduquen a sus hijos, no sólo en ciencias o en disciplina, sino también en buenos valores, y que desde niños los motiven a hacer buenas obras sociales con la gente necesitada; así desarrollarán tempranamente la empatía. Finalmente, a los que ya son jóvenes y adultos y tal vez no han desarrollado su capacidad empática, les diría que lo intenten, porque yo creo que la empatía no es una simple cuestión genética o una cualidad que sólo se desarrolla en la infancia, sino que el adulto también tiene la capacidad para desarrollar la empatía si es que se lo propone. Y cuando me siento inducido a avergonzarme por las atrocidades que ha hecho la humanidad a través de la historia, pienso que, así como hay gente con tendencia a la maldad, también hay personas propensas a la bondad y a la empatía, como Santa Teresa de Calcuta, Chiara Lubich, Gandhi o tantas otras personas; y entonces me alivio, pues esas personas no sólo nos dan buen ejemplo, sino que nos demuestran que la humanidad también puede hacer cosas buenas y justas.

Si quieres agregar aquí alguna sugerencia o comentario que sea de provecho para los ciegos, escríbenos a a info@infociegos.com